SÍNTESIS

Ya no experimentamos la ciudad exclusivamente como una realidad material,  con el aumento de tecnologías de geolocalización los espacios geográficos se han expandido al espacio digital, lo que plantea la cuestión de cómo habitar en estos espacios  híbridos, cómo esta cambiando nuestra percepción de lo que nos rodea y que clase de nuevas dinámicas urbanas estan surgiendo. Una herramienta útil para visualizar esto son los mapas. 

La idea de mapear la actividad digital para comprender mejor el espacio público comenzó con mi proyecto final de carrea. En ese momento quería diseñar un espacio público basado en la información proporcionada por los usuarios de las redes sociales. Mientras trabajaba descubrí que la ciudad material y la ciudad digital estaban en constante correlacionadas y que su interacción creaba una idea compleja de lugar.

Para explorar esta idea elegí como caso de estudio el pueblo de Macuto, ya que la universidad estaba probando propuestas de espacio público para su reconstrucción.  Reuní entonces miles de fotografías publicadas en Instagram que estuvieran georeferenciadas a este lugar en particular y luego mapee las imágenes según su ubicación y  color para crear una maqueta tridimensional que representaría el paisaje a partir de datos. Como resultado de este trabajo, fui invitada a participar en una residencia en Sao Paulo (PIVO) para estudiar la posibilidad de crear un paisaje a partir de datos a escala de una megalópolis.

Sin embargo, en Brasil los contenidos que extraje de Instagram no fueron tan diversos como yo esperaba; una y otra vez se grababan y publicaban las mismas imágenes, lo que me llevó a la idea de generar sonidos repetitivos a partir de patrones de datos.

Usando georeferencias ahora podemos mapear la actividad digital en lugares específicos, utilizando contenido publicado por los usuarios en las redes sociales, estos mapas están en constante cambio ya que los usuarios crean millones de imágenes, videos, textos, etc., a lo largo del tiempo; después de un tiempo, la mayor parte de este contenido es empujado hacia abajo en la línea de tiempo por contenido nuevo, pero no borrado, transformando las redes sociales en un repositorio de la memoria colectiva que siempre puede ser excavado para crear una imagen de un lugar, una cartografía digital o una imagen de la ciudad, pero ¿qué tipo de imagen?

A medida que documentamos más y más nuestras vidas, también construimos una imagen del lugar donde vivimos, como pequeños fragmentos de un rompecabezas más grande. Mi trabajo estudia la posibilidad de visualizar lugares construidos digitalmente como resultado de los contenidos publicados en las redes sociales, y cómo crean paisajes invisibles que se entrelazan con la geografía.